- Origen: Madrid
- Final: Monasterio de San Lorenzo de El Escorial
- Circular: No
- Distancia: 61Km
- Desnivel positivo: +900m
- Desnivel negativo: -476m
- Horario: 5h aprox.
Desde hace muchos años quería recorrer la senda de las Merinas, una vía pecuaria histórica que se remonta a la época de Felipe II a mediados del sXVI y que une dos Villas, la de Madrid con la de El Escorial a través de 60km de recorrido.
Realicé dos intentos anteriores a este:
El primero fue en el 2009 y fue una auténtica aventura. No disponía de mapa. Mi GPS para registrar la ruta era un Garmin Geko 201(sin mapas ni nada, muy básico) que tristemente perdí al saltar una alambrada con la bicicleta. No tenía track y para guiarme tenía que seguir una descripción que encontré por internet y el cuentakilómetros. Salí del Barrio de la Concepción con mi bicicleta de montaña Specialized, atravesando la ciudad. Pasando por Sol recuerdo que perdí la bomba de aire que tenía atada al cuadro, y salió disparada bajo un coche por un golpe que le di con la pierna al pedalear. Era un Madrid salvaje, donde todavía no había aterrizado Bicimad y había que moverse con aún más cuidado por las calles. En aquella ocasión encontré varias señales de la Senda de las Merinas, pero pasada la M40 fue una gran perdición, teniendo que ir en ocasiones por carretera. El verdadero punto de inflexión fue al llegar cerca de Villanueva del Pardillo, al confundirme y tirar dirección Brunete. Grave error. Al darme cuenta y volver hacia Villanueva ya había recorrido más de 60Km, estaba agotado y me retiré sin fuerzas como para subir a Valdemorillo.
Bicicleta de mi primer intento, aún con bomba.
El segundo intento fue en 2011 y lo hice con una bicicleta de paseo del Decathlon que tenía para desplazarme por Madrid. Con dicha bicicleta ya había realizado el anillo ciclista, y esta vez me dije... ¿por qué no hacer la ruta de las Merinas? En esta ocasión salí directamente de la Casa de Campo, lo que me ahorraba 11km de mi anterior intento. Por otro lado más o menos tenía claro el camino hasta Villanueva del Pardillo. Con una mochila y cero tecnología, me fui dirección el Escorial. Otra vez con alguna confusión y pasando por terreno técnico con una bici de paseo de ruedas finas y lisas. Al llegar a Villanueva paré en el punto donde abandoné la última vez. Esta vez continué dirección Valdemorillo, pero tenía problemas mecánicos serios. Tuve que realizar varios saltos de alambrada lanzando la bici, camino técnico y piedras que habían dejado mi rueda de atrás muy mal. Después de mucho esfuerzo, llegué a Valdemorillo, donde tuve que abandonar de nuevo, ya que estaba físicamente reventado y la bicicleta había quedado muy dañada. (Hubo que sustituir las ruedas entre otras cosas) Segunda vez que la ruta me había vencido.
Pasaron los años, y nunca encontraba el momento para un nuevo intento. La Senda de las Merinas fue diluyéndose poco a poco en mi memoria, hasta hace bien poco. Tras 13 años, y con mucha más información, tracks, smartphones y sistemas para planificar mejor las rutas me propuse volver a intentar la ruta. En esta ocasión mi bicicleta es una KTM Lycan de doble suspensión. Voy con un GPS Garmin GPSMAP 65s con track de la ruta y con buen entrenamiento.
Comienzo desde la estación de tren de Delicias, a las 08:30 de la mañana. Hace frío mañanero y el cielo está nublado. Estas condiciones se mantendrán durante toda la ruta. Al ser domingo, en vez de coger la ruta más cómoda (Madrid río) decidí subir para pasar cerca del Rastro por la Ronda de Toledo hasta la Calle Segovia. Bajo hasta Madrid Río y me meto a la Casa de Campo por el Paseo del Embarcadero. La senda recorre la Casa de Campo siguiendo el Arroyo del Marqués hasta el Zoo. Una vez pasado el Zoo llegamos al puente de la Culebra. Este puente es único de 1723, de estilo gótico madrileño y reconstruido tras su abandono.
Tras salir de la casa de Campo, cruzamos la M502 por un puente y cogemos un carril bici que nos deposita en una cañada real (camino de tierra que va al lado de una avenida) hasta llegar al cruce de la M40 a través de un túnel. Aquí encontraremos algunas señalizaciones de la Senda de las Merinas.
Al cruzar por el túnel, continuamos por una cañada de tierra bien marcada. Hasta aquí el camino es sencillo y rápido. Llegamos a la urbanización Monteclaro, donde la atravesamos por su avenida principal para salir a través de una puerta a un parquecito. En este punto encontramos un terreno un poco técnico. Pasamos al lado de un campo de golf que al final nos dejará en otro puente por el que cruzamos la M50. Nada más cruzar, pasamos una rotonda de frente y después a mano derecha atravesando otra urbanización más. Recomiendo tener cargado el track y seguir las indicaciones, ya que no es fácil encontrar el camino correcto que nos llevará a cruzar la M503 por debajo de un túnel para coger un camino de tierra. En este punto comienza un segundo tramo técnico de bajada rápida hasta llegar al punte de Villa Franca del Castillo.
Al cruzar el puente, por carretera, nos dirigimos a mano derecha, dirección norte, para meternos en otra urbanización más. Cerca encontraremos una plazita con unos bares donde poder tomar algo si se necesita y descansar las piernas antes del apretón que llega.
A partir de aquí comienza lo duro. Pista de tierra hasta cruzar la M509 sin mucha dificultad.
Al cruzar la M509 dejamos la civilización para meternos en tierra de fincas.
En este punto es probable que toque desmontarse de la bicicleta y mojarse las piernas hasta las pantorrillas... El cruce del río Aulencia marca el punto de inflexión de la ruta.
A partir de aquí todo es subida. El paisaje poco a poco se desvela mucho más "natural" y menos urbano, hasta llegar a Valdemorillo. Valdemorillo es otro lugar donde poder descansar y tomar algo si las fuerzas van justas. De Valdemorillo a Zarzalejo se puede hacer durillo.













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